Lotería solidaria en el IES Fuente Nueva de Morón

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Los grandes focos se los está llevando este jueves el Sorteo Extraordinario de Navidad, que se celebra en Madrid, pero para Humana no es menos importante el que tendrá lugar al mediodía en el IES Fuente Nueva de Morón de la Frontera (Sevilla).

Los alumnos del primer curso del ciclo de Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería extraerán del bombo un número ganador que permitirá a su propietario llevarse a casa una fantástica cesta de Navidad. Y han decidido que la recaudación del sorteo se destine a uno de los programas de cooperación de la Fundación. En total han reunido 400 euros, lo cual no está nada mal, puesto que el precio de cada papeleta era de 1 €.

Los alumnos realizan varias actividades a lo largo del curso. Una de ellas tiene como eje central la solidaridad y por ello decidieron impulsar un sorteo solidario entre el alumnado y el profesorado; el dinero recaudado irían a parar a una entidad sin ánimo de lucro. Sabedores de la labor que realiza Humana en el municipio, escogieron a la Fundación como destinataria de la donación.

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Antonio Bermúdez, concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Morón de la Frontera, recoge el Premio Humana de Reutilización de Textil

Humana tiene instalados 17 contenedores en Morón de la Frontera, donde los vecinos y vecinas depositaron más de 52 toneladas en 2015 para darles un fin social. Recientemente, el Ayuntamiento recibió uno de los VII Premios Humana de Reutilización del Textil, galardón que reconoce el compromiso y la solidaridad de los ciudadanos, municipios y entidades públicas y privadas que más contribuyen a la reutilización y reciclaje de ropa usada en Andalucía.

Al sorteo, que tendrá lugar al mediodía, asistirá el alumnado de Primero y Segundo así como el equipo directivo del centro y el profesorado. También acudirá el responsable de Humana en Andalucía, Andrés Lagares, que recibirá la donación de manos del director del IES Fuente Nueva, José Antonio Cervero.

Los 400 euros de la donación se destinarán al Programa para Niños Vulnerables Ciudad de los Niños Malambanyama, en Zambia. El objetivo de la Ciudad de los Niños es promover la reintegración social de los niños y niñas involucrados, mediante la recuperación de la autoestima y los valores fundamentales para un desarrollo pleno y en el que la capacitación y la orientación psicopedagógica son esenciales.

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Ayuda a Humana y Prenatal a traer una sonrisa

HUMANA CAMPAÑA PRENATAL ZAMBIADel 12 al 30 de septiembre lleva a las tiendas Prenatal la ropa de premamá y bebé que ya no necesites. Gracias a tu colaboración, podremos ayudar a las futuras mamás de Zambia a traer a sus hijos e hijas al mundo.

La gestión del textil que dones permitirá obtener recursos que se destinarán a los programas de cooperación de Humana Fundación Pueblo para Pueblo en África, que trabajan en aspectos como la mejora de la nutrición de mamás y bebés o la formación de personas que ayudan en los nacimientos, lo que ayuda a reducir la mortalidad de madres e hijos.

Esta campaña se lleva a cabo de modo simultáneo en España, Portugal e Italia.

Más información en Facebook

HUMANA IMAGEN PRENATAL

África además de cara tiene alma (y III)

Al final de mi aventura en Zambia acabé convencida de que he conocido a personas realmente inteligentes, con capacidad, y que lograrán hacer grandes cosas en su vida. Personas generosas que anteponen el tú al yo en todo momento, que están dispuestas a entregar todo lo poco que tienen; personas orgullosas de su país; personas amables, sonrientes y alegres; personas que valen muchísimo: personas magníficas, pero que verdaderamente necesitan un ambiente que les acompañe y en el que puedan vivir y realizarse.

Necesitan imperiosamente oportunidades que les sigan proporcionando alicientes, incentivos y fuerzas suficientes para seguir adelante con sus expectativas de progreso y sus sueños.

Esto último es lo único que me entristecía un poco cuando se iba acercando la hora de partir, de regresar a Europa, al “otro mundo”, porque realmente lo es, es un mundo diferente al de mis amigos de Ndola. Pues las opciones que ellos tienen de medrar en la vida son increíblemente limitadas en comparación con las que nosotros tenemos aquí. Ello suscitaba en mí el temor a que ese entusiasmo por hacer cualquier cosa, lo que sea…,  ése que les sobra a aquellos jóvenes que acaban la educación secundaria gracias al esfuerzo de sus familias, se convierta un día en frustración y desánimo, y al final, desidia por la vida… como me parecía atisbar claramente en la cara de los bebedores de las cantinas que también encontrábamos casi en cada esquina…

De hecho, en general la figura más triste del hogar era la del padre porque pocas madres de los 80 grupos de apoyo que asistíamos (solían estar formados mayoritariamente por mujeres) tenían unos maridos dignos… Los demás se emborrachaban, habían muerto,  o se habían ido de casa. La falta de la  figura paterna en las familias marcaba bastante a los niños.

En cuanto a la riqueza y diversidad tanto natural como cultural de Zambia, no se me pueden olvidar las dos semanas excepcionales que pasamos en la Provincia del Sur, concretamente en Kalomo y Livingston, visitando el proyecto ‘Farmer Club’, de Humana, y las cataratas Victoria, respectivamente.

Para terminar, sé que la experiencia me ha aportado mucho más de lo que puedo llegar a describir. Aún es muy pronto para conocer el calado real que han tenido en mí las situaciones, las conversaciones y las vivencias en general… aunque si me tuviera que quedar con algunas palabras que consiguieran expresarlo, más podrían ser prudencia, fortaleza, templanza y esperanza. Por mi parte… no sé qué he podido aportar. Quizás, cercanía y compromiso.

El regreso a España trato de llevarlo con filosofía… al principio sentí mucha alegría por el encuentro con la familia y con los amigos; sin embargo, durante los días siguientes va creciendo el sentimiento de tristeza por las personas que has dejado de ver y las tareas que has dejado de desempeñar… Los días pasan y te das cuenta de que todo aquello que no te gustaba de tu cultura se hace a cada momento más insoportable y sin sentido. Pero todo esto está en una constante lucha interior, procurando buscar también lo positivo, con la emoción de haber aprendido a vivir de otro modo y de poder aportar algo al cambio de ese sin sentido.

La experiencia como cooperante en África con Humana me ha dado esas energías y fuerzas tan necesarias para insistir en la axiología de los inquietos y los soñadores… y, desde ese punto de vista, es una experiencia que le recomiendo a todo el mundo.

Tampoco puedo dejar de mencionar aquí lo agradecida que estoy a todas las personas (compañeros, miembros de grupos de apoyo y de clubes juveniles) que nos invitaron a pasar a sus casas en Ndola (provincia Central) y en Kalomo (provincia del Sur), que a veces hasta cocinaron para nosotros, deseosos de que conociéramos su modo de vivir junto a sus familias. Nos ofrecieron lo mejor que tenían  y nos dedicaron su tiempo como si fuéramos alguien especial…

…desearía que algún día pudiéramos recibirles de la misma manera entre nosotros.

Fina Cabrera

Cooperante

África además de cara tiene alma (II)

Cada una de las tareas que realizamos en Zambia (talleres de educación sociocultural en escuelas y clubes juveniles, de acciones generadoras de ingresos en grupos de apoyo para adultos, etc.,) me llegaron al corazón por algo especial en cada caso: todo tenía un sentido y además podías disfrutarlo más intensamente porque teníamos tiempo para compartir con los demás. Las actividades con los niños y los jóvenes fueron especiales por las ganas que tenían de estar con nosotros.

Los clubes juveniles tienen una voluntad enorme de mejorar su comunidadescriben e interpretan obritas de teatro didáctico sobre cualquier historia que instruya en higiene y salud, en prevención de contagios por VIH/SIDA, en igualdad de género, etc. ¡Aquí me di cuenta que con ilusión todo acaba saliendo bien! Además, todos tienen fascinantes aptitudes musicales… ¡desde que nacen hasta que mueren viven cantando y bailando con una facilidad y soltura admirables!

Los maestros y los médicos o enfermeros lo son realmente por vocación… especialmente los que enseñan y atienden a pacientes, respectivamente en escuelas y clínicas comunitarias… que son mantenidos por la comunidad exclusivamente.

Los líderes de los grupos de apoyo para afectados e infectados de VIH/SIDA con los que trabajamos diariamente durante mi estancia son personas voluntariosas y luchadoras, que quieren despertar en el resto el mismo sentimiento de lucha por acabar con la insalubridad y la enfermedad que les rodea. Ellos me ayudaron en la movilización de los grupos para aprender a fabricar jabón casero, por ejemplo, así como a la hora de cumplimentar formularios de solicitud de subvenciones o micro-créditos para asociaciones de mujeres que presentasen propuestas de proyectos de negocios a pequeña escala, etc.

Nosotros mismos, los voluntarios, disfrutábamos muchísimo porque todo les parecía bien, cuando estaban atentos y esperando la reunión siguiente, y porque creo que conseguimos transmitirles algunas ideas básicas muy importantes: El considerarse responsables de la propia vida, la confianza en sus capacidades y recursos, el procurar hacer valer las iniciativas propias, compartir ideas y conocimientos, aunar esfuerzos para hacerse fuertes y poder así actuar con más probabilidades de éxito, por una vida mejor y más digna para ellos mismos y sus hijos, y por la prosperidad de su pueblo y de su país.

Además de todo lo que pude ir observando, tanto en el tiempo de ocio como en el de trabajo, personalmente disfruté en especial porque empecé a compartir muchas cosas con mis compañeros voluntarios ndoleños. Comprendí que tenemos muchas más cosas en común de lo que creía y que estamos mucho más cerca de ellos de lo que pensaba. ¡Su familia es lo primero…, aunque aprecié que están más unidos, demuestran que se quieren y se admiran! ¡Qué bonito es ver como se cuidan y como hablan unos de otros!

Fina Cabrera

Cooperante

África además de cara tiene alma (I)

Cuando escuchamos la frase ‘África es así’ solemos pensar exclusivamente en un aspecto del continente, el basado en tópicos de indolencia, falta de interés en las cosas, dificultad para vivir juntos y conseguir y compartir medios… Yo, realmente, he regresado de Zambia con una idea totalmente diferente y me gustaría conseguir que contándoos mi experiencia esta frase os sugiera otras cosas, que os evoque el lado maravilloso de ese gran continente. Me he dado cuenta de que he descubierto que África además de cara tiene alma.

En estos seis meses que he tenido la suerte de pasar en Zambia como cooperante del proyecto de Hope Humana en Ndola, he sentido la esperanza en cada una de las personas que he conocido y he sido contagiada por la alegría que transmiten todas ellas.

La gran satisfacción para mí ha sido, por un lado, poder compartir cada uno de los días muy de cerca con voluntarios locales dispuestos a colaborar y luchar por tener un país mejor. Gracias a ellos, a los “outreachers”(quienes llegan a las comunidades) y a maestros tan vocacionales como los de escuelas comunitarias -que no reciben sueldo alguno por parte del Estado-, tengo la esperanza y estoy convencida de que Zambia será un país mejor algún día.

Los primeros momentos en Zambia, en Ndola concretamente, fueron toda una aventura llena de nervios y de preguntas. ¡Nunca había estado en el África profunda! Olores, sonidos, sabores diferentes, el sentirse observado, las sonrisas por doquier… nos miraban, nos señalaban y decían con una mezcla de alegría y miedo: ‘Muzungu’ (hombre blanco).Era emocionante comprender que la ilusión de muchos niños y niñas era simplemente estar a nuestro lado, mirarnos, escucharnos, poner su brazo al lado del nuestro para ver el contraste de las pieles, tocarnos el pelo…necesitaban cariño y atención. Así de simple… Cada minuto del día recibíamos alguna sonrisa, oíamos nuestro nombre entre risitas, porque alguien te miraba o te tiraba de la mano…, todo esto nos sumergía en un ambiente en el que no existen las prisas, lleno de cariño y de paz.

Buena parte de estos niños a diario dedican mucho tiempo en ir a buscar agua con un bidón que pesa muchísimo. Algunos incluso con su hermano, de apenas unos meses, a la espalda, igual que hacen sus madres. Es como asistir, 60 años después, a las escenas de la infancia en Jaén de mis padres, que tantas veces les he oído contar: las pelotas y las cometas hechas con trapos y bolsas de basura; los coches de juguete de corcho y madera; los niños vendiendo lo primero que tenían; las casas de adobe apenas acabadas; los vendedores de carbón y de arena en la calle… Y todos sonriendo, cantando y bailando. ¡La falta de cosas la llenan con alegría!

En Ndola existen diferencias abismales entre las condiciones de vida de la población del núcleo urbano y las de la que se asienta en los llamados ‘compounds’, suburbios que carecen de planeamiento urbanístico alguno, de manera que el trazado de calles es caótico, al igual que el sistema de evacuación de aguas residuales. ‘Compounds’ en los que un reducido número de viviendas cuenta con electricidad o agua corriente, pero con un elevado porcentaje de individuos infectados por el VIH/SIDA en cada familia, así como un alto índice de mortalidad por enfermedades asociadas al mismo y el número ingente de huérfanos por esta causa.

Fina Cabrera

Cooperante

180 miradas de emoción

Emoción. Orgullo. Satisfacción. Alegría. Todo ello al ver como 180 alumnos y alumnas del Colegio Leonardo Da Vinci de Moralzarzal (Madrid) centraron toda su atención en la presentación sobre cooperación al desarrollo que Vanessa Gutiérrez -¡grande, compañera!-, del Departamento de Proyectos, llevó a cabo el pasado el lunes en el centro. Centraron toda su atención, salpicada de una pizca de emoción reflejada en sus miradas, llenas de curiosidad, ganas de aprender y ganas de cambiar el mundo.

Dos fueron los objetivos de este encuentro sobre cooperación: por un lado, agradecer a los chavales su participación en la I Marcha Solidaria Leonardo Da Vinci, celebrada el año pasado, puesto que gracias a su esfuerzo se lograron 2.500 euros que se han destinado a la compra de 40 bicicletas con las que los estudiantes de la Escuela de Formación de Profesores de Inhambane, en Mozambique, pueden acudir cada día a realizar sus prácticas en las escuelas de primaria de la zona, situadas a 10 kms de sus casas; por otro lado, el encuentro sirvió para concienciar a los chavales de la importancia de la cooperación al desarrollo como herramienta para que nosotros, desde el Norte, contribuyamos a mejorar las condiciones de vida de los habitantes más desfavorecidos del Sur.

Y qué mejor manera de empezar a cooperar que participar los días 13 y 14 de mayo en la II Marcha Solidaria Leonardo Da Vinci, que tiene lugar entre Segovia y Coca, y en la que se prevé participen un centenar de alumnos y alumnas del colegio. Los recursos que se obtengan gracias al apoyo de los patrocinadores se destinarán al programa Children’s Town de Humana en Zambia.

Gracias a tod@s por vuestra colaboración y esfuerzo.

Más información en www.colegio-leonardodavinci.es

Kanyondi Oliver nos cuenta su historia

Nunca pensé que la agricultura y la ganadería podrían despertar mi interés. Cuando en enero de 2010 me comunicaron que iba a incorporarme a un programa de formación sobre estos temas, mi mayor temor fue que nunca iba a aprender. Pero ahora que he comenzado la formación, estoy muy interesado en ella. Así, por ejemplo, ya soy capaz de castrar a los cerdos machos, ocuparme del cuidado de las plantas del jardín o alimentar a cerdos y pollos. He descubierto, en definitiva, que la formación es algo positivo y muy provechoso para mi futuro. ”

Kanyondi Oliver nació en Chingola (Zambia), en junio de 1993. Tiene ahora 17 años. Sus padres murieron cuando era muy joven, por lo que fue criado por su abuela. En 2003, estando en 6º grado, tuvo que abandonar la escuela básica en la que estudiaba, en Ipafu, porque su abuela no podía costear su educación. “Quería hacer algo ya que no podía ir a la escuela, así que terminé en la calle donde imaginaba que la vida sería fácil para mí. Pero no fue como yo pensaba”, explica Oliver.

Oliver pasó en la calle cuatro años llenos de dificultades, en los que tuvo que valerse por sí mismo, a través de la mendicidad y el robo. Se encontró con otros muchachos, mayores que él, que le maltrataban salvo que les pagara por su protección. Con el fin de parecer más fuerte y valiente y para combatir los rigores del frío, inhaló gasolina y pegamento.

“Un día vi a mi abuela en la calle buscándome. Me dijo que regresara a su casa para que pudiera recibir cuidados en un lugar cercano a la escuela de Ipafu. Allí, nos dijeron que iban a financiar mi estancia en un internado. Posteriormente, me llevaron a la Dirección Provincial de Kabwe para incorporarme a un grupo con cuatro niños y dos niñas. A continuación, la Seguridad Social nos condujo a la escuela de Children’s Town de Development Aid from People to People (DAPP), contraparte de Humana Fundación Pueblo para Pueblo en Zambia, en la que nos recibieron con una cálida bienvenida y nos enseñaron los que iban a ser nuestros dormitorios. Los responsables de DAPP se reunieron con nosotros y nos comentaron que íbamos a empezar la escuela el martes siguiente y que teníamos que asistir a clases de formación”.

Oliver está muy agradecido por la formación y la ayuda que está recibiendo: “En el futuro me gustaría ser agricultor, ser propietario de mi propia granja o trabajar en la de alguien. Espero, además, continuar con mis clases al acabar cada día mi jornada de trabajo.”

Oliver es sólo un ejemplo de los jóvenes que en la actualidad tienen la oportunidad de formarse en la escuela Children’s Town. La falta de acceso a la educación está estrechamente ligada al hambre y la pobreza. Dificulta el desarrollo, actúa en detrimento de la productividad y de la salud y limita las oportunidades para mejorar los medios de subsistencia. La formación profesional constituye, por tanto, una de las herramientas más eficaces para permitir a la población escapar de la pobreza. Es un elemento indispensable para la generación de ingresos y la creación de empleo, que tiene repercusiones directas en otros ámbitos del desarrollo, como la salud y la seguridad alimentaria.

Departamento de Proyectos