África además de cara tiene alma (I)

Cuando escuchamos la frase ‘África es así’ solemos pensar exclusivamente en un aspecto del continente, el basado en tópicos de indolencia, falta de interés en las cosas, dificultad para vivir juntos y conseguir y compartir medios… Yo, realmente, he regresado de Zambia con una idea totalmente diferente y me gustaría conseguir que contándoos mi experiencia esta frase os sugiera otras cosas, que os evoque el lado maravilloso de ese gran continente. Me he dado cuenta de que he descubierto que África además de cara tiene alma.

En estos seis meses que he tenido la suerte de pasar en Zambia como cooperante del proyecto de Hope Humana en Ndola, he sentido la esperanza en cada una de las personas que he conocido y he sido contagiada por la alegría que transmiten todas ellas.

La gran satisfacción para mí ha sido, por un lado, poder compartir cada uno de los días muy de cerca con voluntarios locales dispuestos a colaborar y luchar por tener un país mejor. Gracias a ellos, a los “outreachers”(quienes llegan a las comunidades) y a maestros tan vocacionales como los de escuelas comunitarias -que no reciben sueldo alguno por parte del Estado-, tengo la esperanza y estoy convencida de que Zambia será un país mejor algún día.

Los primeros momentos en Zambia, en Ndola concretamente, fueron toda una aventura llena de nervios y de preguntas. ¡Nunca había estado en el África profunda! Olores, sonidos, sabores diferentes, el sentirse observado, las sonrisas por doquier… nos miraban, nos señalaban y decían con una mezcla de alegría y miedo: ‘Muzungu’ (hombre blanco).Era emocionante comprender que la ilusión de muchos niños y niñas era simplemente estar a nuestro lado, mirarnos, escucharnos, poner su brazo al lado del nuestro para ver el contraste de las pieles, tocarnos el pelo…necesitaban cariño y atención. Así de simple… Cada minuto del día recibíamos alguna sonrisa, oíamos nuestro nombre entre risitas, porque alguien te miraba o te tiraba de la mano…, todo esto nos sumergía en un ambiente en el que no existen las prisas, lleno de cariño y de paz.

Buena parte de estos niños a diario dedican mucho tiempo en ir a buscar agua con un bidón que pesa muchísimo. Algunos incluso con su hermano, de apenas unos meses, a la espalda, igual que hacen sus madres. Es como asistir, 60 años después, a las escenas de la infancia en Jaén de mis padres, que tantas veces les he oído contar: las pelotas y las cometas hechas con trapos y bolsas de basura; los coches de juguete de corcho y madera; los niños vendiendo lo primero que tenían; las casas de adobe apenas acabadas; los vendedores de carbón y de arena en la calle… Y todos sonriendo, cantando y bailando. ¡La falta de cosas la llenan con alegría!

En Ndola existen diferencias abismales entre las condiciones de vida de la población del núcleo urbano y las de la que se asienta en los llamados ‘compounds’, suburbios que carecen de planeamiento urbanístico alguno, de manera que el trazado de calles es caótico, al igual que el sistema de evacuación de aguas residuales. ‘Compounds’ en los que un reducido número de viviendas cuenta con electricidad o agua corriente, pero con un elevado porcentaje de individuos infectados por el VIH/SIDA en cada familia, así como un alto índice de mortalidad por enfermedades asociadas al mismo y el número ingente de huérfanos por esta causa.

Fina Cabrera

Cooperante

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