China: El desarrollo agrícola llega de sus propias manos

HUMANA CHINA FARMERS SHALATUONo son muchos los turistas que se adentran en esta región distante y aislada de China. Shalatuo, situada en el condado de Yuanyang, en el sur del país, es, sin embargo, famosa por sus espectaculares terrazas de arrozales y por la concentración de distintas minorías étnicas ataviadas con ropas de colores bajo un cielo siempre nublado.

Pero a pesar de esta deslumbrante atmósfera de colores, Yuanyang es una de las áreas más pobres de China, donde en torno a 150 millones de personas todavía viven con menos de 1,25 dólares al día, la mayoría en zonas rurales, según las últimas cifras del Banco Mundial.

UEPara ayudar a los agricultores chinos a mejorar sus condiciones de vida, Humana con apoyo de la Unión Europea impulsaron en noviembre de 2010 el proyecto Farmers’ Club o agrupación de agricultores en Shalatuo. A través de estas organizaciones –formadas por entre 30 y 50 personas cada una-, los agricultores unen fuerzas para fortalecer su capacidad de desarrollo y compartir gastos para reducir costes y facilitar el acceso al mercado.

Pero el objetivo del proyecto va más allá. En Shalatuo, donde muchas poblaciones carecen de conexiones por carretera y casi el 60% de la población no ha recibido ningún tipo de formación oficial, el programa también pretende introducir la educación preescolar, mejorar las condiciones higiénicas y sus hábitos nutricionales y facilitar la implicación de las mujeres en la toma de decisiones.

SONY DSCA través de la formación adecuada y del apoyo económico a la comunidad local, el club busca modernizar las prácticas agrícolas para mejorar el rendimiento y la calidad de los cultivos al mismo tiempo que se introducen técnicas agrícolas sostenibles que reduzcan el impacto de la producción en el medio ambiente.

Durante los tres años que lleva en marcha el proyecto, más de 12.000 personas han mejorado su calidad de vida gracias a los 34 ‘Farmers’ Club’ ubicados en las siete ciudades administrativas de la región. A lo largo de este tiempo, los agricultores han compartido experiencias y aprendido unos de otros y han adquirido las capacidades y la fuerza necesarias para negociar mejores precios para sus productos y para conseguir acceso a mejores mercados. Las cifras hablan por sí solas: sólo en 2011, la producción de maíz aumentó 250 kilos por acre y la de arroz creció 200 kilos; más de 1.200 agricultores se beneficiaron de ello.

Esta clase de iniciativa contribuye a la erradicación de la pobreza y a la mejora de la salud materna y fomenta la educación y la protección medioambiental, todos ellos parte de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODMs) establecidos por la ONU para 2015.

En definitiva, el objetivo último es que los agricultores locales se hagan cargo del desarrollo de su propia comunidad.

Historias reales desde el corazón de la China rural

China es un gigante económico lleno de contradicciones: a la próspera mitad Este del país se contrapone la zona Oeste,  repleta de comunidades rurales que viven a años luz del lujo de Pekín y Shanghai.

Tanto es así que Humana lleva a cabo varios proyectos de cooperación en estas zonas rurales con el propósito de trabajar codo con codo con la población local en pos de su progreso. He aquí el testimonio de dos personas involucradas en estos proyectos. Dos historias reales que nos ayudan a entender un poco mejor la realidad de esta recóndita, al menos para nosotros, región del Planeta…

Bai Yangbo es el nombre de uno de los aldeanos involucrados en el proyecto de reducción de la pobreza en Shalatuo, en la provincia de Yunnan. Tras participar en las acciones de formación sobre técnicas mejoradas de cultivo del arroz, en abril de 2011 decidió implantar este modelo agrícola en su huerto, contratando para ello a cinco vecinos de la zona. El problema surgió cuando estos cinco vecinos se mostraron reacios a trabajar con las nuevas técnicas al considerar que eran más un problema que una posible alternativa. Por ello, Yangbo les pagó el salario que les correspondía y les propuso abandonar el proyecto, dado que no creían en él.

Yangbo decidió, no obstante, seguir adelante con la ayuda de su mujer. Meses después, obtuvo una cosecha de 2.100 kilogramos de arroz, muy por encima de los 900 que conseguía habitualmente. La noticia pronto se extendió por la zona, lo que provocó que varios vecinos se interesaran por las técnicas utilizadas por Yangbo, comenzado con ello un círculo virtuoso provechoso para toda la comunidad.

La protagonista de la siguiente historia se llama Pu Yunzheng, que hace más de un año se unió a unos de los Farmers’ Club creados en Shalatuo. En una primera fase, Yunzheng recibió  formación sobre plantación de maíz y arroz, así como sobre condiciones sanitarias. Posteriormente, los responsables del proyecto decidieron dar a apoyo toda la familia mediante su incorporación al programa de préstamos rotatorios de ganado, recibiendo por ello una cerda. Poco tiempo después, la cerda cayó enferma, por lo que Yunzheng pidió ayuda a uno de los responsables del proyecto, que tras visitar la casa, comprobó que las malas condiciones higiénicas del establo en el que vivía la cerda habían provocado su enfermedad.

Este pequeño contratiempo no frenó a Yunzheng, que prosiguió con su formación en torno a economía doméstica, salud y nutrición, entre otros aspectos. Se convirtió, además, en soporte para parte de sus vecinos, compartiendo sus conocimientos y prestando su ayuda en todo lo que estaba en su mano.

Hoy, la ‘granja’ de Yunzheng cuenta con 10 cerdos, tras los 9 cerditos alumbrados por la cerda procedente del préstamo rotatorio. Yunzheng entregará uno de ellos a uno de sus vecinos, multiplicando exponencialmente el efecto del programa. He aquí una foto de parte de la camada

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La paradoja del gigante chino

La economía china es la de mayor expansión en el mundo, con una tasa de crecimiento promedio de 10% en los últimos 30 años. Entre 1981 y 2005, la tasa de pobreza disminuyó de un estimado 85% al 15%. Este esfuerzo sostenido del gobierno para mejorar las condiciones de vida ha dado lugar a la creación de 370 millones de empleos, ha permitido situar la esperanza de vida en 73,5 años y lograr una tasa de alfabetización del 94,2%.

Sin embargo, a pesar de estos avances, la pobreza sigue siendo generalizada, especialmente en las zonas rurales remotas habitadas por minorías étnicas. Cerca de 9,2% de la población rural en China vive por debajo de la línea de la pobreza en tanto que se ha producido un aumento en la desigualdad en ámbitos como la educación y la salud. Las personas pertenecientes a grupos minoritarios constituyen una parte desproporcionadamente grande de la pobreza absoluta en la China rural (80%).

Shalatuo, en el suroeste de China, cerca de la frontera con Tailandia, Laos y Birmania, es uno de los municipios más pobres de la provincia de Yunnan. Las deficientes condiciones de vida de los pueblos indígenas se ven limitadas por la falta de acceso a mercados y servicios y las duras condiciones ambientales. En marzo, el Departamento de Proyectos de Humana visitó el municipio de Shalatuo para conocer la situación del proyecto que se está llevando a cabo con el socio local Yunnan Instituto de Desarrollo.

El proyecto, financiado por la Unión Europea y de 42 meses de duración, trata de reducir la pobreza y favorecer el desarrollo sostenible de las comunidades a través de organizaciones de agricultores. Incluye a 3.000 familias que pertenecen a grupos minoritarios y que viven en zonas rurales, en aldeas montañosas de la provincia de Yunnan. Este proyecto aumentará la riqueza de las familias, mejorará la seguridad alimentaria, la gestión de la tierra y la agricultura sostenible, y la salud y la educación, incluyendo una mejor formación para los niños en edad preescolar.

A pesar de que el programa ha comenzado recientemente, ya ha movilizado a un buen número de agricultores, formado a maestros de educación primaria e iniciado la capacitación de agricultores. Además, la respuesta por parte de los beneficiarios está siendo excelente, al mostrar mucho interés y predisposición para participar en las acciones de capacitación previstas.

Liz Chiappa

Departamento de Proyectos

Otra forma de viajar es posible

Empieza la Semana Santa. Es hora, por suerte para muchos, de empezar unas merecidas vacaciones. Buen momento para reflexionar sobre esa maravillosa forma de intercambio entre los seres humanos que es viajar.

Somos afortunados porque durante estos años hemos tenido la oportunidad de visitar un buen número de destinos y de ver otras realidades, una vez rota esa barrera invisible que en ocasiones se crea en torno a los turistas procedentes del Norte, refugiados en nuestros resorts en los que la altura de las palmeras nos impide ver lo que ocurre en realidad en el exterior.

Hemos conocido, por ejemplo, las contradicciones de un país riquísimo como Brasil, en el que conviven puerta con puerta la favelas con el lujo de barrios como La Barra, en Río de Janeiro; hemos recorrido las calles de Quito, Cuenca, Otavalo y Guayaquil, descubriendo la cara menos amable de Ecuador, el maravilloso país de los volcanes; hemos sentido las distintas realidades de la China del crecimiento económico imparable, la fastuosidad de Shanghai y una inmensa población rural en la que en ocasiones parece que se ha detenido el tiempo; hemos recorrido el Sur de Egipto, en el que hay veces en el que sólo las antenas parabólicas a través de las que la población local quiere escapar de su realidad nos recuerdan que estamos en pleno siglo XXI…

Al viajar percibimos las diferencias que hay entre Norte y Sur. Percibimos la desigualdad existente entre unas zonas y otras del planeta. Y también percibimos que aunque hay mucho por hacer, es posible cambiar esta situación, dando oportunidades de vida a las poblaciones menos favorecidas.

Es por ello que los viajes responsables, aquellos en los que rompemos el rol de turista y entramos en contacto pleno con la verdadera realidad del destino en el que nos encontramos, pueden convertirse en un primer paso en la larga senda de la cooperación y la educación para el desarrollo. Conociendo lo que ocurre en el Sur, tomamos conciencia de que el cambio es posible y, a partir de ahí, podemos comenzar a actuar.

Feliz Semana Santa.

Feliz viaje responsable.

Cambia tu ropa por una sonrisa.

Aquí os dejamos algunos enlaces para un viaje responsable:

www.ecpat-esp.org/codigoturismo/

www.viajesresponsables.com

www.thetravelfoundation.org.uk/