Más allá de la tierra hostil

EN TIERRA HOSTIL

Ayer vimos con mucha atención el estreno en Antena 3 de ‘En Tierra Hostil’, el nuevo programa documental de Atresmedia. Y lo vimos por varias razones: porque nos gusta el trabajo de Jalis de la Serna, su responsable, porque el tema del coltan –aleación de columbita y tantalita que se utiliza en algunos componentes de los móviles- nos resulta de interés, y porque el reportaje está grabado en República Democrática del Congo, país en el que llevamos a cabo varios proyectos. Congo atesora el 80% de las reservas mundiales de coltan.

El reportaje sigue la línea de Encarcelados, pero trata de dar un paso más, siendo aún más agresivo en las temáticas y los lugares elegidos. La producción, el montaje, la ‘trama’ es 100% Atresmedia y La Sexta, cadena en la que todo apunta en la que finalmente se emitirá el programa. Busca crear de modo artificial tensión en el espectador, pasando por un filtro sensacionalista, hiperbólico y efectista todo lo que ocurre –y lo que no, pero que el reportaje trata de hacer creer que sí está pasando-. Cámaras que graban de modo furtivo, micros que siguen recogiendo el sonido cuando parece que no, algo de confusión, algunas carreras, sobornos, unas gotas de violencia, un montaje de sonido e imagen impactante… Sabemos que es televisión, que es espectáculo, pero no todo vale.

No restamos valor al reportaje de Jalis. Denuncia en prime time algo de los que se lleva hablando mucho tiempo: el infierno del coltán y su extracción en condiciones infrahumanas que permite que las grandes multinacionales cuenten de forma barata con una materia prima esencial en la fabricación de smart phones. Bien por Jalis y su equipo por esta denuncia!

Ahora bien, la República Democrática del Congo es mucho más. Es cierto que es un país muy conflictivo, con una realidad terrible. Alcemos la voz por ello. Pero la esperanza existe. Ese es el espíritu con el que trabajan organizaciones como nuestro socio local HPP-Congo, que forma parte como nosotros de la Federación Humana People to People.

Quedémonos con esa esperanza más allá de la tierra hostil…

Departamento de Comunicación

 

Una mirada lateral. El Cuarto Mundo

 

 

Desert

Los domingos parece que nos invitan a la reflexión. Ayer, de nuevo, lo hicimos, reflexionar, todo un lujo en estos tiempos en los que los minutos y las horas se diluyen a ritmo de tuit, sin apenas un momento de mirar a los lados, atrás. De echar una mirada lateral, como diría Carles Francino.

Y lo hicimos, reflexionar, tras ver unos minutos el programa de Ana Pastor, El Objetivo. Las cifras marean: 2,5 millones de niños españoles viven por debajo del umbral de la pobreza. Sólo un ejemplo: se multiplican los casos de niños y niñas cuya alimentación se basa casi en exclusiva en el menú escolar: en el cole el único sitio en el que pueden comer de modo abundante, porque en su casa, la situación es tan dramática, que apenas llega para sobrevivir y comprar alimentos.

Es el Cuarto Mundo: está aquí al lado. Delante de nuestros ojos. A nuestro alrededor. Quizá, incluso, seas parte de él.

Por ello, todos, ong’s, empresas, administraciones y ciudadanos deberíamos hacer un poco de autocrítica y averiguar qué está ocurriendo, qué nos está ocurriendo…

Rubén González

 

PD: Aunque se encuentra entre mis periodistas favoritos, no puedo sino deslizar algunos comentarios sobre Ana Pastor: primero, su programa se jacta del famoso ‘Fact Check’, periodismo de hechos, importado desde Estados Unidos. Mi pregunta es si es posible hacer periodismo sin ‘hechos’.

Y segundo, hablando de una forma más general: a veces es fácil pontificar desde la atalaya dulce de algunas estrellas del periodismo. Barniz social, aroma a compromiso y gotas de solidaridad desde las que se habla del drama de la sociedad española. Para luego echar el cierre a la edición, montar en el coche de alta gama, conducir hasta un barrio de lujo situado en la mejor zona de la ciudad y abrir las puertas de la mansión… O mejor, protagonizar una campaña para una entidad bancaria rescatada.

Es cierto que se puede ser millonario y progresista, como diría El Gran Wyoming. Pero también es cierto que la frontera hacia la impostura, el postureo y el progresismo de salón está muy muy cerca. Y si no, sometamos esta afirmación al ‘Fact Check’.

 

 

El otro lado

 

salvados_melilla

Ayer vimos con emoción el programa que Jordi Évole y Salvados dedicó a Melilla y al Monte Gurugú, situado al otro lado de la valla, al otro lado de la frontera entre África y Europa, entre dos mundos y realidades tan cercanas y, a la vez, a años luz una de otra.

Escuchar los testimonios de algunas de las personas que subsisten en Gurugú, esperando una oportunidad para saltar la valla, es estremecedora. Conscientes de que se juegan la vida en el intento, pasan día y noche pensando en el momento en el que van a saltar. Y si fallan y la policía marroquí o a la guardia civil los detiene (devoluciones en caliente las llaman), vuelven a prepararse para intentarlo otra vez, y otra, y otra más si es necesario… Las imágenes de las policía marroquí golpeando a estos valientes, mientras sus compañeros del CETI gritan ‘Bosa‘ hablan por sí mismas.

La problemática en la frontera de Ceuta y Melilla no es si no una muestra más de la realidad del continente africano. Si miles de jóvenes recorren andando varios países, viajando  durante varios meses y años en algunos casos, para tratar de cruzar al otro lado, es un síntoma más de la situación de desesperación de millones de africanos.

Ahora que los fondos públicos para cooperación al desarrollo han casi, casi desaparecido y las condiciones para acceder a ellos son cada vez más draconianas, al tiempo que se invierten ingentes cantidades de dinero en vallas, concertinas, medios humanos y técnicos para frenar a los inmigrantes… es hora de preguntarse si quizá gobiernos y políticos, como representantes que son de toda la sociedad, equivocan su respuesta ante este drama humano que vivimos.

Es evidente que el mero hecho de dedicar más fondos a cooperación al desarrollo no serviría ni para acabar con la pobreza en África ni con los fenómenos migratorios. Pero sí contribuiría a paliar ambas situaciones y para estar, cada día, un poco más cerca de terminar con la Brecha Norte-Sur y de habitar un Planeta más amable para tod@s, en el que no existan vallas, ni otros lados, ni ‘Montes Gurugús’.

Bosa

Rubén González