Farmers’ Club, la respuesta ante el nuevo escenario

HUMANA FARMERS CLUB CAMBIO CLIMATICO

Aunque el objetivo inicial del Programa Farmers’ Club no era afrontar las variaciones del clima en los niveles actuales, este programa que impulsa las Federación Humana People to People se ha consolidado involucrando a miles de pequeños agricultores en la mitigación de los efectos del Cambio Climático y en la adaptación a los mismos, mejorando el bienestar de las comunidades implicadas.

Sólo en 2012, Humana trabajó en este sentido al lado de alrededor de 70.000 pequeños agricultores de Angola, Guinea-Bissau, Malawi, Mozambique, República Democrática del Congo, Sudáfrica, Zambia, Zimbabwe y China.

Humana trabaja codo con codo con ellos promoviendo su formación en técnicas agrícolas sostenibles, agroforestales y de conservación que les permiten obtener mejores y mayores cosechas y más resistentes a las condiciones meteorológicas adversas provocadas por el cambio climático.

Afrontemos el desafío del Cambio Climático. Juntos podemos.

HUMANA DAY. Our Climate, Our Challenge

Barcelona. 26.09. Hotel Meliá Barcelona

Madrid. 03.10 Círculo de Bellas Artes

Sevilla. 10.10 Casino de la Exposición

Energía renovable para una vida mejor en Guinea-Bissau

HUMANA AGRICULTURA GUINEA 3

Jacinto, de 39 años, es propietario de una tierra que ha estado cultivando como modo de vida durante los últimos cinco años. Jacinto vive en Oio, Guinea-Bissau, la región más pobre del país, donde el 69% de los cabeza de familia son analfabetos y el 60% de los niños no acude a la escuela. Su familia está formada por 14 personas y la mayor parte de los niños trabaja en el campo. Si Jacinto existiera de verdad, sería el prototipo de los 350 agricultores que decidieron unirse al ‘Farmers’ Club’ de Oio en 2010, un proyecto impulsado por ADPP-Guinea-Bissau, la organización hermana de Humana  en este país. ¿El objetivo? Aprovechar el enorme potencial agrícola de la región para salir de la pobreza. En este caso, a través de iniciativas energéticas que se suman al resto de actividades que el programa promueve entre los agricultores locales.

La formación de los agricultores ha sido indispensable para que las instalaciones técnicas funcionen y para crear conciencia sobre la importancia de la energía sostenible. Además, los miembros del club han aprendido unos de otros, compartiendo experiencias y recursos y trabajando juntos en la compra/venta de sus productos para obtener los mejores precios.

Según los técnicos del proyecto, la formación de los agricultores desempeña, además, un rol crucial en la reducción de la pobreza en Guinea-Bissau, uno de los países más pobres del mundo, donde el 60% de la población vive con menos de dos dólares al día, lo que lo sitúa en el puesto 176 de 187 en el Informe Sobre Desarrollo Humano en 2012 de la ONU. Aunque el sector agrícola emplea al 85% de la mano de obra del país, las áreas rurales continúan siendo las más olvidadas: el 94,3% de la población no tiene acceso a electricidad.

HUMANA GRICULTURA GUINEA-BISSAU

Sistemas de energía solar

El ‘Farmers Club’ de Oio, que estará funcionando hasta finales de octubre de 2015, incluye la instalación de 24 sistemas de bombeo de agua mediante energía solar, tanto tanques de agua como elementos de riego para campos de cultivo, y 51 sistemas solares de iluminación para instituciones sociales (escuelas, mezquitas, centros médicos…). Los paneles solares instalados varían dependiendo del uso de cada edificio: por ejemplo, las escuelas contarán solamente con un panel de cinco bombillas, suficientes para iluminar la habitación. Por su parte, el centro comunitario necesita de tres paneles ya que, en principio, se utilizará para actividades de ocio como ver partidos de fútbol en torno a la televisión, y las instalaciones de suministro de agua requieren de una importante inversión en sistemas fotovoltaicos con, al menos, cinco paneles.

Marta Mansilla, técnica de proyecto, explica que “ha sido un gran logro para la comunidad. Por ejemplo, gracias al sistema solar establecido en el centro de salud, ahora es posible atender casos de urgencia. Todavía les falta mucho material, pero al menos tienen luz eléctrica en vez de tener que usar velas. El jefe de la unidad me transmitió su felicidad”.

Centro de producción comunitaria con biofuel

El proyecto también incluye la instalación de 15 centros de producción comunitaria con biofuel que funcionarán, además de para la generación de energía, para promover la creación de pequeñas empresas entre los agricultores rurales. Marta señala que “el centro está diseñado para que los agricultores procesen sus productos, organicen la venta de estos procesos y generen ingresos. Pero también para que comiencen pequeños negocios que les permitan aumentar sus ingresos, crear empleo y desarrollar su sistema de producción agrícola”.

El resultado es que no sólo la familia de los agricultores asociados se está beneficiando del club, sino también el resto de la comunidad, ya que se traduce en una mejora de las condiciones de vida. “El trabajo común ha creado importantes conexiones y relaciones entre los miembros de los clubs y las instituciones locales, regionales y nacionales”, concluye Marta.

China: El desarrollo agrícola llega de sus propias manos

HUMANA CHINA FARMERS SHALATUONo son muchos los turistas que se adentran en esta región distante y aislada de China. Shalatuo, situada en el condado de Yuanyang, en el sur del país, es, sin embargo, famosa por sus espectaculares terrazas de arrozales y por la concentración de distintas minorías étnicas ataviadas con ropas de colores bajo un cielo siempre nublado.

Pero a pesar de esta deslumbrante atmósfera de colores, Yuanyang es una de las áreas más pobres de China, donde en torno a 150 millones de personas todavía viven con menos de 1,25 dólares al día, la mayoría en zonas rurales, según las últimas cifras del Banco Mundial.

UEPara ayudar a los agricultores chinos a mejorar sus condiciones de vida, Humana con apoyo de la Unión Europea impulsaron en noviembre de 2010 el proyecto Farmers’ Club o agrupación de agricultores en Shalatuo. A través de estas organizaciones –formadas por entre 30 y 50 personas cada una-, los agricultores unen fuerzas para fortalecer su capacidad de desarrollo y compartir gastos para reducir costes y facilitar el acceso al mercado.

Pero el objetivo del proyecto va más allá. En Shalatuo, donde muchas poblaciones carecen de conexiones por carretera y casi el 60% de la población no ha recibido ningún tipo de formación oficial, el programa también pretende introducir la educación preescolar, mejorar las condiciones higiénicas y sus hábitos nutricionales y facilitar la implicación de las mujeres en la toma de decisiones.

SONY DSCA través de la formación adecuada y del apoyo económico a la comunidad local, el club busca modernizar las prácticas agrícolas para mejorar el rendimiento y la calidad de los cultivos al mismo tiempo que se introducen técnicas agrícolas sostenibles que reduzcan el impacto de la producción en el medio ambiente.

Durante los tres años que lleva en marcha el proyecto, más de 12.000 personas han mejorado su calidad de vida gracias a los 34 ‘Farmers’ Club’ ubicados en las siete ciudades administrativas de la región. A lo largo de este tiempo, los agricultores han compartido experiencias y aprendido unos de otros y han adquirido las capacidades y la fuerza necesarias para negociar mejores precios para sus productos y para conseguir acceso a mejores mercados. Las cifras hablan por sí solas: sólo en 2011, la producción de maíz aumentó 250 kilos por acre y la de arroz creció 200 kilos; más de 1.200 agricultores se beneficiaron de ello.

Esta clase de iniciativa contribuye a la erradicación de la pobreza y a la mejora de la salud materna y fomenta la educación y la protección medioambiental, todos ellos parte de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODMs) establecidos por la ONU para 2015.

En definitiva, el objetivo último es que los agricultores locales se hagan cargo del desarrollo de su propia comunidad.

Reflexionando sobre la seguridad alimentaria

Uno de los mayores problemas a los que se enfrenta la humanidad está estrechamente relacionado con el acceso al agua y la producción de alimentos. Así, la falta de alimentos provoca que alrededor de 1.000 millones de personas sufran hambre en el mundo. Además, esta carencia amenaza la estabilidad y la paz en muchos lugares del planeta. Por ello, es necesario trabajar junto a las comunidades más desfavorecidas en favor de su progreso. Sin el alimento suficiente, no existe desarrollo posible.

La producción de alimentos está fuertemente vinculada con la seguridad alimentaria y con la protección del medio ambiente, todo ello en un marco en el que el cambio climático se ha sumado como un nuevo vector de gran influencia sobre las cosechas. En un contexto sujeto a los cambios climáticos, medioambientales y a la presión económica por el avance de los biocombustibles, los pequeños agricultores se han convertido en pieza fundamental para fomentar la seguridad alimentaria con sus cultivos. Un porcentaje muy elevado de las poblaciones de los países del Sur, sobre todo en África, son rurales y dependen de su producción agrícola que, a menudo, es sólo de subsistencia.

El programa  de Clubes de Agricultores o Farmers’ Club de Humana People to People organiza al pequeño productor en agrupaciones que mediante formación y esfuerzo común mejoran su productividad, introducen técnicas más sostenibles y aprovechan su mayor capacidad de negociar mejores precios de venta como grupo que como entes individuales.

La mayoría de los miembros de buena parte de las agrupaciones de agricultores son mujeres, por lo que pueden considerarse también programas de género y de empoderamiento femenino. Incluyen, asimismo, actividades centradas en el bienestar de  toda la familia en relación con los recursos hídricos, el saneamiento, la nutrición, la salud y la educación. Food for all!